Apenas aterrizamos en Miami, decidida a descansar en vacaciones y bajar mi recurrente ansiedad por pensar en trabajo y ser productiva.
Realmente logré no pensar en nada más que lo que estábamos viviendo. Nos tocaron días frescos, nublados, y hasta con algo de llovizna. Nada opacó la sensación de liviandad, de despreocupación.
Me ayuda mucho mi personalidad optimista por naturaleza, además de que semanas antes pensé profundamente en agradecer la oportunidad de volver a una ciudad cosmopolita como Miami, una segunda oportunidad que jamás pensé volvería a tener.
Es que en el año 2023, viajamos en familia a Disney, también en enero. Llegamos con mi marido descompuestos, habíamos tenido fiebre, una especie de gripe con intoxicación. Imagínense estar en el lugar más mágico del mundo en ese estado.
Le puse toda la buena voluntad, pero si bien por fuera puse mis mejores sonrisas, no podía comer ni tomar nada, todo me caía mal. Cuando pasaron los días y mejoré, me agarró algo en uno de mis ojos. Llegamos a Miami en aquel momento con unos dolores terribles, una queratitis complicada, que luego se propagó a ambos ojos.
Otra vez traté de disfrutar como pude, pero vi todo con un solo ojo, y con mi poca visión, fue como verlo todo desde un vidrio manchado. Vi la belleza a pesar de todo. Y a pesar de todo, fueron unas vacaciones soñadas: ¿cómo no lo iban a ser si nuestras hijas, desde pequeñas, soñaban con ir a Disney y acabamos de cumplirles el sueño? Como madre, la felicidad que siento al verlas felices no es fácil de explicar, pero siempre hace que se me llenen de lágrimas los ojos de emoción.
Esas circunstancias me enseñaron a valorar esta segunda oportunidad. Cuando subí al avión de regreso a casa, decidí tomarme un descanso de las redes, donde estoy acostumbrada a compartir mi día a día.
Una semana para editar, organizar contenidos y dedicarme a acomodar mis ideas.
No fue fácil la decisión, porque como creadora digital, la no presencia puede ser perjudicial para las estadísticas. Pero sentí en el alma que debía jugármela otra vez, como cada vez que tomo decisiones grandes.







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